domingo, 10 de mayo de 2009

Qué papel juega la tecnología en una sociedad?

La existencia de dos vertientes diferenciadas dentro de los estudios entre tecnología y sociedad, remite a la pregunta de si la tecnología se constituye como un ámbito de la realidad autónomo que escapa al control humano (Winner, citado en Aibar, 1996) o no. Sus planteamientos van en dos direcciones y están caracterizados por la construcción de una relación unidireccional entre tecnología y sociedad, en donde por un lado, los desarrollos tecnológicos influyen decisivamente en el orden social y por el otro, si el cambio social está determinado por el cambio tecnológico. La particularidad de este debate, está entonces, en el hecho que se enmarca en lo muchos autores denominan el determinismo tecnológico, el cual está íntimamente relacionado con la consideración “que la base técnica de una sociedad es la condición fundamental que afecta a todos los modos de existencia social y, por otro, se piensa que los cambios tecnológicos son la fuente más importante de cambios sociales” . Sin embargo, este trabajo se ubica en un plano distinto donde ni el determinismo ni la neutralidad son factores esenciales en el desarrollo y cambio social. Se considera que la tecnología tiene una gran influencia en el campo social pero no de forma externa y autónoma sino que obedece a una combinación de diversos factores materiales y no materiales, de agentes sociales y políticos, de intereses y diferentes procesos socio-técnicos, culturales y políticos que repercuten de manera diferentes en cada sociedad. Igualmente, la tecnología hace parte de la explicación, más no es la explicación misma, en la medida que el desarrollo tecnológico, como se dijo atrás, no determina el éxito o fracaso de una sociedad o hasta el mismo cambio social, sino que da de la conjunción de procesos socio-técnicos, políticos y culturales de una sociedad. De la misma forma, se considera que la tecnología es social (y una forma de poder social), no porque sea construida y manejada por humanos, si no por la potencialización de los artefactos, dinámicas de organización, comunicación y movilización política y social, de la construcción social de entornos materiales y simbólicos digitales e interpretativos y de las prácticas de sus agentes, haciendo de la tecnología una actividad esencialmente humana que puede generar panoramas de cooperación y solidaridad entre grupos y redes sociales, así como también limitaciones, crisis y amenazas. Por lo tanto, no se acoge una visión mesiánica de la tecnología, ya que la tecnología por sí sola no hace milagros ni grandes cambios sociales (Castells, 1999, p. 31), sino que, son los individuos quienes guían las metas y aspiraciones sociales y las cuales se tejen alrededor de los consensos y conflictos de la vida social. De esta forma, las redes sociales se tejen por la agencia de los seres humanos, así como de los entornos socio-técnicos, las cuales se configuran con las estrategias de los actores por desplazar a otros a nuevas posiciones, confiriéndoles así, nuevos significados (Aibar, 1996), de tal manera que, siendo las relaciones de los SSTC más complejas, la metáfora del impacto de la tecnología se convierte en una lectura inadecuada (Lévy, 2007).

sábado, 18 de abril de 2009

¿Cuál es la relación entre tecnología y sociedad?



Para hablar de los Smart Mobs o Multitudes Inteligentes, es necesario poner una discusión sobre la mesa: la relación entre tecnología y sociedad. En su texto "Multitudes inteligentes: la próxima revolución social", Howard Rheingold afirma que son: como “grupos de personas que emprenden movilizaciones colectivas -políticas, sociales, económicas- gracias a que un nuevo medio de comunicación posibilita otros modos de organización, a una escala novedosa, entre personas que hasta entonces no podían coordinar tales movimientos” (Rheingold, 2002, p. 13), lo cual de entrada nos plantea esta discusión.


Igualmente, Pierre Lévy en el informe “Cibercultura. La cultura de la sociedad digital” al Consejo europeo, plantea que la relación del binomio cultura-sociedad se ha transformado en la últimas décadas gracias a la emergencia de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC’s) a una relación cultura-sociedad-tecnología, y afirmar que este patrón también se dio en culturas históricas anteriores como lo constata las culturas escriturales o las tipográficas (2007). De esta manera, otorga una relativa importancia a los entornos materiales en donde las revoluciones tienen lugar, y como sucedió con la imprenta y con la radio, este fenómeno también está sucediendo con el Internet y con las tecnologías relacionadas como lo son las comunicaciones móviles, creando una cultura alrededor de los entornos materiales tecnológicos y simbólicos, los cuales enmarca dentro del concepto de cultura digital. Esta cultura ligada a desarrollos culturales, es entendida como la conformación de un complejo de redes de sistemas culturales entrelazados entre sí, que “se solapan, comparten agentes, entornos y recursos culturales, interaccionan, se comunican y se transforman mutuamente”[1]. Los entornos materiales están conformados por los ordenadores u equipos informáticos tecnológicos, sus redes y telecomunicaciones, tanto los demás dispositivos y tecnologías que hacen parte de la digitalización, procesamiento, comunicación y edición de la información y los contenidos. Los entornos simbólicos digitales, comprenden según Lévy la gran cantidad de informaciones y contenidos digitales que se encuentran y transitan en los entornos materiales, así como también los desarrollos que se dan de esos programas, recursos, tecnologías asociadas y sus entornos simbólicos interpretativos como lo son los significados, representaciones, conocimientos y demás que guardan especial relación con la legitimación, valores, objetivos y estrategias de los actores que conforman las redes sociales culturales. Las personas que mantienen una cultura en su conjunto crean los entornos organizativos, que se refiere a las formas y sistemas de organización mediante las cuales se articulan los agentes, como lo son las comunidades y redes virtuales, las asociaciones, movimientos sociales y demás organizaciones (Medina, citado en Lévy, 2007). Estos agentes, son quienes conforman los sistemas socio-técnico-culturales (SSTC), que se caracterizan por albergar las prácticas culturales de los grupos y por la mediación que desempeñan los artefactos o tecnologías para su articulación social y política y sobre todo para que se configuren nuevas relaciones y redes complejas de interacción e integración entre sus agentes. Dentro de estas redes se tejen nuevas creaciones, reformulaciones y reinvenciones de los sistemas tecnológicos, lo cual se evidencia en las culturas digitales y dentro del ámbito de las TIC. Estas acciones ejercidas por los agentes y sus redes sociales, tienen especial incidencia sobre la sociedad digital o informacional, en tanto que procesos de innovación y cambio social permean otros sistemas como “el económico y el comercio, los de organización social, administrativa y política propios de principios del siglo XXI”[2], y la evidencia se presenta en campos como la bioinformática, la biotecnología, la ingeniería genética, la creación de redes globales de información y comunicación (que sirven a la globalización de la economía, del comercio, de las finanzas, de la política y la cultura), entre otros avances tecnocientíficos que si bien pueden generarse como oportunidades para una sociedad, también pueden representar riesgos y crisis como apunta Medina. Lo que se evidencia es que todos estos procesos se están constituyendo como bases de nuevas formas de poder económico, militar, geopolítico y cultural que generan a su vez otro tipo de procesos adversos como las crisis sociales y políticas, conflictos de todo tipo y en general configuraciones del orden social y global.


La discusión está abierta...


[1] Medina, citado en Lévy, P. (2007), (op.cit.), p. 9.

[2] Medina, citado en Lévy, 2007, p. 18.

jueves, 16 de abril de 2009

Smart Mobs: ¿Hacia una inteligencia colectiva?

Este es un blog dedicado a la investigación de los smart mobs o multitudes inteligentes, el cual pretende indagar sobre la naturaleza de ellos, sus causas, su relación con la Sociedad de la Información, sus potencialidades y lo más importante: el uso que le dan las personas como herramienta de interacción y en búsqueda de la cooperación y solidaridad de los grupos. Bienvenidos todos los participantes, construyamos de éste un espacio propio para la retroalimentación de experiencias y de networking.